Con la llegada del invierno y con el frío, ponemos la calefacción, pero en alguna habitación o zona de la casa se presenta una desagradable sensación de frío Hay que purgar el aire de la calefacción.

Para evitar tener que hacer esta operación todos los años, existen unos purgadores semiautomáticos, con lo cual nos ahorramos la ingrata labor de tener que purgar los radiadores. Veamos a continuación los tipos de purgadores existentes y cómo se cambia el purgador semiautomático, de esta forma conoceremos mejor las piezas del radiador.

Tipos de purgadores.

Purgador manual:
Es el purgador más utilizado, está en prácticamente todos los radiadores, consiste básicamente en una pequeña llave de paso mediante la cual al abrirla extraeremos el aire sobrante.Cuando la salida de agua sea uniforme cerraremos la llave. Para no manchar pondremos un pequeño recipiente, un vaso es suficiente, debajo del orificio de salida del purgador.

Purgador semiautomático:
Es de aspecto similar al purgador manual, salvo que no tiene orificio de evacuación, sino que tiene a su alrededor hendiduras u orificios de ventilación. Su funcionamiento es muy sencillo: se basa en unas láminas acartonadas que en contacto con el agua se dilatan y obturan la llave. Cuando estas láminas están en contacto con el aire se resecan dejando salir el aire del interior del radiador hasta que el agua vuelve a dilatar las juntas.
El purgador semiautomático también se puede abrir mediante un destornillador para purgar el agua y en algunas ocasiones debemos ajustar el tornillo de regulación para evitar que gotee.
Nos vamos a centrar en el cambio del purgador semiautomático ya que si conocemos el proceso podremos cambiar también los purgadores manuales y automáticos.
Cuando se instala por primera vez, cuando se llena el circuito de calefacción es normal que desprenda unas gotas de agua.

El purgador automático:
R200Es un elemento de mayor tamaño y capacidad de purgado y con un mecanismo de funcionamiento similar al purgador semiautomático.
Normalmente se coloca en la parte superior de la caldera, los finales de acometidas de calefacción o el tramo situado a mayor altura de todo el circuito. Su funcionamiento es totalmente automático y no necesita mantenimiento.

Elección del tipo, numero y lugar de purgadores a instalar

Los radiadores son paneles metálicos por los que circula el agua caliente; éstos pueden ser de aluminio, chapa o hierro fundido. Aprovechando la explicación de cómo cambiar un purgador, conoceremos un poco mejor la composición y funcionamiento de un radiador.

En la compra del purgador es importante tener en cuenta que la rosca del nuevo purgador sea idéntica a la del viejo. (Generalmente suelen ser de 1/8 de pulgada)

El siguiente paso es ver el numero de purgadores que necesitamos y en qué radiadores los instalaremos. No es necesario cambiar todos los purgadores. Será suficiente hacerlo con uno por planta. El radiador que es preferible cambiar será preferiblemente el último del circuito, el cual lo determinaremos buscando el radiador que más tiempo tarda en calentarse.

Otro aspecto a tener en cuenta es el tipo de suelo de cada habitación, como es posible que en averías o puestas en marcha los purgadores semiautomáticos desprendan algunas gotas, es preferible ponerlos en habitaciones con suelo de baldosa o sintasol, evitando la moqueta o la madera.

Pasos para la instalación de un purgador semiautomático


El agua del circuito de calefacción entra al radiador por un extremo a través de una tubería, tubería llamada de ida, en la que se instala una válvula de ajuste o llave de corte. Girando esta llave de corte en sentido horario logramos cerrar o cortar el paso del agua.

R65DPor el otro extremo del radiador, después de haber recorrido los elementos del radiador, encontramos una válvula que controla el caudal que pasa por el radiador, que se encuentra en la tubería de retorno. Con esta válvula controlamos el caudal y por tanto, la temperatura del radiador.
Para acceder a esta válvula basta con quitar el tapón, que va simplemente roscado. Esta válvula se la denomina detector.

Pasamos a cerrar también el detector. Para ello se emplea una llave “Allen”, generalmente del número 8, o bien con un destornillador. Ahora el radiador está hidráulicamente desconectado de la red de calefacción y podría ser incluso desmontado, pero siempre teniendo cuidado de que las dos válvulas queden bien cerradas, lo cual se puede comprobar abriendo previamente el purgador para comprobar que efectivamente las válvulas han cerrado correctamente.
Dicha llave la identificaremos porque su manipulación se debe de hacer con llaves tipo Allen o similar y debe de estar abierta casi en su totalidad, ya que no la utilizaremos como regulador. Debemos poner cuidado a la hora de abrirla, ya que en algunos modelos el tornillo Allen se saca totalmente y se nos puede vaciar todo el circuito de calefacción causando inundaciones.

El purgador lo encontramos en la parte superior del radiador y accionando en el con un simple destornillador, se procede a purgarlo. En un recipiente recogemos el agua que pueda salir acompañando al aire. Con una llave inglesa, fija o con una llave especial para esta finalidad, se desenrosca el purgador.

El nuevo purgador semiautomático lo podemos encontrar en cualquier tienda del ramo. Su funcionamiento es muy sencillo ya que utiliza sencillamente unas arandelas paralelas de cartón, de tal forma que cuando éstas están secas permiten que el aire salga, pero cuando se mojan se hinchan, impidiendo la salida del agua. Si vuelve a entrar aire en el circuito, se almacenará en la zona del purgador, secando las arandelas, y haciéndolas de nuevo permeables al aire, que se escapará. El único inconveniente que encontramos es el tiempo que las arandelas tardan en cerrarse. Si se produce una avería en la red de agua y no tenemos noticia de ello, entra aire y las arandelas de cartón se secan, nos podemos encontrar con la triste imagen de encontrarnos bastante agua alrededor del radiador debido al tiempo que han tardado en cerrar las arandelas

Antes de roscar el nuevo purgador, cubriremos la rosca con teflón, a fin de mejorar la estanqueidad de la unión. Dar con la mano las vueltas necesarias, sin presionar excesivamente, hasta notar en la resistencia que la pieza ha quedado firmemente unida. Por último, se procede a la fijación final con una llave adecuada.

Durante los primeros días de funcionamiento puede que tengamos que ajustar el purgador semiautomático, apretando la rosca de regulación si pierde algunas gotas o esta húmedo o aflojándolo si alguna vez escuchamos ruido en el radiador. De todas formas no hay que ser impacientes y esperar varios días a que el purgador semiautomático se autorregule.